
El potasio interviene en el mantenimiento del equilibrio normal del agua, el equilibrio osmótico entre las células y el líquido intersticial y el equilibrio ácido-base. Participa también de la contracción muscular y la regulación de la actividad neuromuscular al intervenir en la transmisión del impulso nervioso.
En los periodos de crecimiento y desarrollo un adecuado abastecimiento de potasio es esencial porque promueve el desarrollo celular y se almacena a nivel muscular.
La disminución importante del potasio sérico (hipokalemia) como consecuencia de diarreas, vómitos o cualquier forma de deshidratación, puede resultar fatal. La debilidad muscular, fatiga, astenia, calambres, arritmias cardiacas, y en causas severas parálisis respiratorias y alcalosis, son consecuencias de la hipokalemia.
El aumento de los niveles de potasio (hiperkalemia), es un trastorno electrolítico grave y puede ser causado por aumento del aporte, por la redistribución (del liquido intracelular al extracelular) o por disminución de la excreción renal. Trae trastornos cardiovasculares que pueden incluir paros cardíacos, debilidad y falla respiratoria.
El potasio se absorbe en el intestino delgado. Hasta el 90% del potasio ingerido se excreta en la orina, el resto es perdido en las heces. Los riñones mantienen los niveles normales de potasio en suero a través del filtrado, reabsorción y excreción.
Requerimientos diarios y deficiencias:
Si bien se requiere una cantidad considerable de potasio (4500 mg / día) una dieta equilibrada asegura esa ingesta ya que está ampliamente distribuido. Las chauchas (1300 mg /100 g), las bananas (390 mg /100g), las hortalizas como las berenjenas, remolachas y coliflor, el gérmen de trigo y el jugo de naranja son las principales fuentes de potasio.
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