
Las curtiembres son habitualmente señaladas como industrias altamente contaminantes. Ello tiene que ver con las características propias del proceso.
Los dos métodos más utilizados para curtir el cuero son el vegetal y el mineral. El vegetal realiza el curtido con tanino y el mineral con sales de cromo. Ambas sustancias reaccionan con las proteínas dando las características propias del cuero.
El cromo utilizado es trivalente (Cr III) y es un oligoelemento indispensable en los procesos bioquímicos de nuestro cuerpo ya que participa del metabolismo de la glucosa, el colesterol, las proteínas y los ácidos grasos. A grandes concentraciones es tóxico. Sin embargo el cromo hexavalente (Cr VI) es 30 veces más tóxico y ha sido clasificado como cancerígeno y mutagénico comprobado en humanos.
El problema radica en que las condiciones del proceso promueven la oxidación de Cr (III) a Cr (VI). Usualmente en los cursos de agua el cromo trivalente se encuentra como hidróxido insoluble dado el pH común en este medio. Sin embargo cuando se introducen desechos industriales como los de las curtiembres, el pH se modifica y es común encontrar una concentración elevada de cromo hexavalente, por encima de los valores permitidos. Es por esto que los residuos de las curtiembres constituyen un problema importante que debe tratarse.
Qué alternativas existen? En primer lugar utilizar pigmentos vegetales como el tanino lo que puede resultar más caro. Ante este problema puede reducirse la cantidad de cromo utilizado o bien reciclarlo y reutilizarlo. La alternativa de la recuperación del reactivo inicial para su uso posterior es la más recomendada por cuanto permite un ahorro y reduce significativamente el problema de contaminación.
El Cromo es también agregado a las torres de enfriamiento de las plantas de energía con riesgos para el entorno como seguramente habrán visto en la película Erin Brockovich (protagonizada por Julia Roberts), basada en una historia real.
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